Noviembre se va a marchar sin atisbo de grandes precipitaciones y la situación de alerta fijada para la cuenca hidrográfica del Guadalquivir en el sistema de regulación general se aproxima al nivel de emergencia, lo que aumentará el paquete de medidas para mitigar su impacto con principal protagonismo para los regadíos. Todo ello en base a unos indicadores como el volumen almacenado en las presas, las aportaciones fluviales, la lluvia y el nivel de aguas subterráneas.
Esta es la conclusión que puso ayer sobre la mesa Andrés del Campo, presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore) en la ponencia que abrió una nueva edición del Foro Economía & Sociedad, que organiza Asfaco con la colaboración de la Fundación Cajasol. «Dos meses seguidos con ese estado de emergencia obliga a aprobar un decreto de sequía que ya viene funcionando desde 2015 en cuencas como las del Duero, Segura y Júcar», explicó Del Campo.
Medidas
No obstante, el presidente de Fenacore quiso distinguir entre los tipos de sequía que hay para dar una imagen real de la situación que está provocando la falta de lluvias ahora mismo. Y para ello se remontó tres años atrás. «Sin los embalses de la Breña y el Arenoso, los tres años que llevamos de sequía meteorológica [escasez de precipitaciones] hubiera tenido mucho más impacto en el sector del regadío del que ha tenido, porque el secano ha aguantado bien y el riego ha tirado de unos embalses que no estaban en sequía hidrológica [escasez de capacidad de agua embalsada]».
Con este panorama, Andrés del Campo quiso quitar hierro a los posibles efectos que esta escasez de lluvia pueda tener en el abastecimiento humano. «No hay situación crítica y está asegurado para los próximos tres años», dijo. El peso de las restricciones llega al agricultor, al regante, en el momento que se arbitren las medidas que el Plan Hidrológico Nacional tiene estipuladas para las situaciones de emergencia como la que parece que está al caer y avanzó algunas de ellas.
Fuente: ABC ( 24 de noviembre de 2017)

La construcción sostenible de embalses y trasvases entre cuencas. Esa es una de las propuesta que ayer lanzó el presidente de la Federación Nacional de Regantes (Fenacore), el cordobés Andrés del Campo, en su ponencia en el Foro Asfaco. Bajo el título La sequía: efectos y medidas para su mitigación, del Campo precisó que «si no fuera por los embalses actuales difícilmente se hubieran podido mantener los ratios de consumo de agua ante la falta de lluvias. Como dato curioso, en el caso de la demarcación del Guadalquivir, en los 17 años del siglo actual, el promedio de precipitaciones en la cuenca se situó en 590 litros por metro cuadrado y año, un 6,3% menos que la media del siglo anterior. Del Campo añadió que, «aunque resulte una medida impopular entre determinados sectores políticos y ecologistas», la construcción sostenible de embalses y trasvases intercuencas permite tener agua garantizada tal y como ha ocurrido en estos tres años. «Sin reservas, el agricultor se ve obligado a apostar por cultivos de secano en zonas de regadío, lo que reduce sus ingresos brutos, la diversidad de las producciones y genera además pérdida de competitividad y de cuota de mercado», indicó.
El Presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE), Andrés del Campo, pronunciará esta tarde, jueves 23 de noviembre a las 20.00h en el Hotel Córdoba Center, la conferencia inaugural del Ciclo 2017-2018 del Foro Economía y Sociedad, con el título «La sequía: efectos y medidas para su mitigación» . El conferenciante será presentado por el Presidente de Asfaco, Miguel Ángel Tamarit. Este Foro es patrocinado por la Fundación Cajasol.